Sólo en el silencio la palabra

Mi acercamiento a las letras escritas se dio de una manera bastante curiosa. El acto de juntar letras y crear sonidos que al unirlos forman palabras lo aprendí a una edad demasiado temprana. Sin embargo, el acercarme a un libro no lo hice hasta fechas muy posteriores, la razón es que no sabía qué es lo que se suponía que debía encontrar.

Mi acercamiento a las letras escritas se dio de una manera bastante curiosa. El acto de juntar letras y crear sonidos que al unirlos forman palabras lo aprendí a una edad demasiado temprana. Sin embargo, el acercarme a un libro no lo hice hasta fechas muy posteriores, la razón es que no sabía qué es lo que se suponía que debía encontrar.

Siempre se mencionaba en clase, el primer lugar donde uno llega a convivir con las letras de manera más activa, a tal o cual autor laureado, tal o cual obra cuyos pasajes son conocidos, aunque la obra sea pasada por alto; pero también es en donde, al “enseñar a leer” se crean los vicios y el repudio, y yo decidí que si en todos los libros que leyera tenía que “leer de la página x a la página y para tal día” o “debo buscar las ideas principales en cada obra”, entonces la lectura no era para mí. Irónicamente algo que he amado desde que tengo memoria había amado la creación por medio de la letra escrita, me encantaba tener una hoja en blanco frente a mí y ver hacia donde podía llevarme, vicio que sigo teniendo hasta la fecha. Esto no quiere decir que “leer” y “escribir” sean lo mismo, pero si son las dos caras de la misma moneda.

Mi acercamiento a la lectura llegó gracias a un amigo y a la magia de J.R.R. Tolkien, pues al querer prestar el tomo uno de El Señor de los Anillos (y enfrentar mis constantes rechazos) llamó mi atención con los más trivial del mundo, el mapa al final del libro. En ese momento descubrí que un libro no sólo era una lección ni un conjunto de letras puestas juntas para generar sonidos, sino que podían usarse para crear mundos y llanuras y planicies y una misión. A partir de ahí me volví ávido lector, pues descubrí el complejo mundo de las letras, es una plática cara a cara con el autor.

En un libro, si sabemos observar, podemos encontrar no sólo la historia medular, en el lenguaje podemos apreciar usos y costumbres del autor, miedos y tradiciones; en el lenguaje lleva impreso la región de dónde viene y la compañía que ha frecuentado, esto es sólo el betún del pastel. Si leemos con atención, si dejamos que nos atrape el libro, podemos acercarnos un poco más a la verdadera esencia de la historia, a ese trasfondo emocional que circulaba mientras el autor creaba, es el reflejo puro del proceso de creación, podemos asomarnos directamente a la Musa responsable de la obra que tenemos en las manos. Si dejamos atrás todo miedo y seguimos ahondando más nos encontraremos a nosotros mismos, el autor, a través de un proceso que Terencio resumió en la fabulosa frase “Soy un hombre, nada humano me es ajeno”, nos pone cara a cara con esas emociones que únicamente salen cuando entramos de lleno al mundo sintético que estamos leyendo, el autor es capaz de penetrar en nuestra cabeza y corazón y llevarnos de la mano por una travesía personal a la par que seguimos la historia, cada lectura es nuestra aventura, es nuestra Odisea, y así, al terminar el libro regresaremos diferentes, únicos, regresaremos en contacto con una pequeña parte de nosotros que ahora podremos ver, un pedazo de nuestra alma y espíritu verdadero que saldrá a relucir ahora de manera consciente.

Este hecho ha logrado que una de mis mayores pasiones sea leer, claro que tengo mis géneros y mis autores preferidos, pero aun así procuro darle una oportunidad a la mayor cantidad de escritos, aún no sé qué pueda aprender de mí mismo.

 

La Crisis y el Arte.

La Crisis y el Arte.Por: Héctor QuijadaVeo con gran interés todo lo que mi visión alcanza. Intento desentrañar sus secretos y me gusta compartir parte de lo que descubro.Las crisis como la que vivimos, nos dan la oportunidad de conocernos mejor como civilización y...

El acervo de Sor Juana Inés de la Cruz es patrimonio cultural de la UNESCO

El acervo de Sor Juana Inés de la Cruz es patrimonio cultural de la UNESCO Hace algunos días en un comunicado La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció como Memoria del Mundo el acervo bibliográfico de Sor...

Ideas claras, amistades largas

Ideas claras, amistades largas Por Dudangel Platicaba con una amiga que aún conservo de mis años universitarios sobre el libro “Cincuenta Sombras de Gray” de la británica Erika Mitchell, mejor conocida por todos ustedes como E.L. James, a propósito de hacer mis...

El diario de Ana Frank: La historia que ha dado la vuelta al mundo

El diario de Ana Frank: La historia que ha dado la vuelta al mundo Por:Aurora Vargas Ana Frank es conocida por todas las personas y su diario ha dado la vuelta a todo el mundo. Y como dato curioso este año cumple 90 años de vida. Y su libro es un precedente en la...

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *