Los niños no se comparan

Por:Fanny E. Franco Dávila

Muchos de nosotros que nacimos dentro de la generación X, ya somos padres y sin darnos cuenta repetimos los estilos de crianza con los que nos educaron. Una de estas técnicas es “La Comparación”.

Muchas veces insistimos en comparar a nuestros hijos con otros, incluso cuando son muy pequeños. Comparamos a nuestros hijos con sus compañeros de escuela, amiguitos del parque o con sus hermanos; sin percatarnos de las consecuencias que esto conlleva.

Muchos de nosotros que nacimos dentro de la generación X, ya somos padres y sin darnos cuenta repetimos los estilos de crianza con los que nos educaron. Una de estas técnicas es “La Comparación”.

Muchas veces insistimos en comparar a nuestros hijos con otros, incluso cuando son muy pequeños. Comparamos a nuestros hijos con sus compañeros de escuela, amiguitos del parque o con sus hermanos; sin percatarnos de las consecuencias que esto conlleva.

Cuando comparamos de forma negativa haciendo resaltar sus defectos o las habilidades que carecen. Lo hacemos para justificar la conducta del niño; buscando a quien colgarle la responsabilidad o erróneamente pensamos que es una manera de educarlo.

Sin embargo, no solo existe un tipo de comparación, sino también tenemos la comparación donde parece no ser tan agresiva o negativa, pero daña o lastima igual que la anterior. Estoy hablando como ¡Si fueras como tu hermano, etc.”

Los padres insistimos en comparar a los hijos con otros, pensando que esto va a ser un motivo o un motor para que ellos mejoren. La intención es buena, pero el método no es el adecuado.

Cuando lo hacemos. El mensaje que les enviamos es que no tienen valor propio.

Recordemos que las comparaciones siempre nos ubican por encima o por debajo de los demás y ninguna opción es la indicada y menos cuando estas son para hacerle ver sus defectos, ya que el mensaje que están recibiendo los niños es el de que son peores que.

Cada vez que los comparamos, humillamos y provocamos inseguridad en él. Los niños no están seguros de su propio valor y hacen el hábito de buscar reconocimiento externo.

Cuando los niños crecen siendo comparados, de adultos tienden a ser personas inseguras y buscaran el reconocimiento externo y la aprobación de otros en todo momento.

Los niños y adolescentes están en un proceso de desarrollo en donde sus habilidades se están desarrollando a diferentes tiempos. Y es por eso que todos son distintos y no se pueden comparar.

 

 

Evita la comparación, corrige sin ofender o agredir. Siempre separa la conducta de la persona, nunca etiquetar, recuerda que el repetir una frase constantemente afirma la conducta que queremos extinguir.

También debemos de ser justos, pero sin exageraciones. Esto es atender al hijo que requiere en el momento ayuda y asegurar a los otros hijos que también tendrán atención pero que no será en ese momento. Con esto les estamos enseñando que cada uno tiene sus propias necesidades, que somos diferentes y no necesitamos las mismas cosas en el mismo momento. Y a su vez les enseñamos a esperar.

 

 

@psicologia_si

 

 

 

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