La sinceridad y la mentira en las relaciones

Por:  Caanly Hernández Galán

 

La mentira premeditada o por omisión sucede cuando tienes miedo, vergüenza o culpa al respecto y temes que haya un rechazo, crítica o separación por parte del otro; todo este embrollo es provocado por una serie de creencias acerca de lo que la sociedad dicta que es bueno o malo; pero tú formas parte de esa sociedad y del sistema; así que tu aceptación incluso tu rechazo lo mantienen válido en tu mente y eso te provoca conflicto.  Puede ser que ese rechazo, conflicto o crítica sea «real», es decir, de verdad suceda, pero si es así piensa por un momento dos cosas:

La mentira premeditada o por omisión sucede cuando tienes miedo, vergüenza o culpa al respecto y temes que haya un rechazo, crítica o separación por parte del otro; todo este embrollo es provocado por una serie de creencias acerca de lo que la sociedad dicta que es bueno o malo; pero tú formas parte de esa sociedad y del sistema; así que tu aceptación incluso tu rechazo lo mantienen válido en tu mente y eso te provoca conflicto.  Puede ser que ese rechazo, conflicto o crítica sea «real», es decir, de verdad suceda, pero si es así piensa por un momento dos cosas:

1. Que ese con seguridad no es tu lugar.

2. Por otro lado, si sucede y crees que en verdad se trata de una pérdida importante es tan sólo la culpabilidad por ser tú mismo. Y no quieres vivir así, con apegos.

Y no es sano vivir con culpas ni en un lugar al que no perteneces.

Así que finalmente todos mentimos y por las mismas razones.  El mantener información tuya aún desconocida para ti, te lleva a vivir experiencias que representan una gran oportunidad para conocerla; la manera en la que reacciones en tus relaciones y ante las reacciones de los demás, están basadas en lo que crees que es lo correcto no en lo que verdaderamente quieres, sientes y piensas; sin embargo eres consciente tan sólo de un 5% de lo que quieres, sientes y piensas y el resultado de eso son: malos entendidos (que no son sino interpretaciones y suposiciones personales acerca de las motivaciones de alguien más), poca o nula asertividad, excesos en tus emociones o patrones repetitivos en tus relaciones y por supuesto las enfermedades.

¿Cuál es el resultado de no expresar lo que sientes, piensas, quieres y eres? Vivir insatisfecho, con relaciones mediocres en las que prevalece la crítica, el reproche y el sacrificio; es como vivir encarcelado pero no por nadie sino de tus propios miedos, inseguridades y culpas.  Difícil o no se trata de tu vida, así que vale cualquier esfuerzo vivirla feliz.  No desordenarás nada, al contrario, serás más congruente y por lo tanto armonioso y eso mismo inspirarás.

Parece todo esto muy complejo y quizás enredado pero la razón acerca de tu falta de sinceridad, de tu vergüenza y desconfianza, así como de la dificultad para poner límites, decir que no o no luchar por lo que quieres, se debe a que no te has detenido a pensar sobre lo que quieres, a sentirlo y sobre todo a respetarlo, vives para otros y no para ti, tienes sueños y objetivos pero prefieres satisfacer las expectativas de tu pareja, tu familia, amigos, de tu jefe o de cualquier otra persona o grupo social menos el tuyo.

Sobre todo en las sociedades latinas nos han educado para complacer y se nos ha enseñado a obedecer porque decir que no es un acto de rebeldía, de mala educación incluso de desamor o falta de aprecio y/o respeto para las personas, esto provoca que en algunos casos haya represión y en otros cinismo; sin embargo, no tienes que irte al otro extremo, basta con escucharte, observarte, comienza por ser muy honesto y sincero contigo mismo y en reconocer por qué y para qué no te expresas en libertad; no te quedes con un «no se», explora e indaga; cuando quieres saber la respuesta tu mente inconsciente siempre responde; así que permanece atento a ti, obsérvate y respétate a ti; se trata de tu vida, tu tiempo y tu atención, es decir de tu tesoro más preciado.

Y como todo miedo, no hay que reprimirlo, ni negarlo, sino enfrentarlo; meterte al ruedo, tomar riesgos y vivir; finalmente siempre te das cuenta que no puedes perder nada y sí ganar mucho, ganar tu libertad, confianza y paz.

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