Comunicación de pareja

Por Psicóloga Ana Luisa Del Castillo Falconi

Las parejas necesitan saber comunicarse para mantenerse juntos. En ocasiones es fácil hablar y comprender, pero en otras puede ser bastante frustrante e incluso suele ser la razón de algunas separaciones. El objetivo de este artículo es brindar herramientas prácticas en torno a la comunicación efectiva en pareja.

Las parejas necesitan saber comunicarse para mantenerse juntos. En ocasiones es fácil hablar y comprender, pero en otras puede ser bastante frustrante e incluso suele ser la razón de algunas separaciones. El objetivo de este artículo es brindar herramientas prácticas en torno a la comunicación efectiva en pareja.

¿Cómo elegimos a nuestra pareja?

Si le preguntamos a las personas ¿Por qué elegiste a tu pareja?, seguramente las respuestas irán abocadas a mencionar gustos en común, preferencias físicas, porque es parecido o diferente a mí, o simplemente hubo química entre nosotros. La química hace referencia a lo que nos hace querer estar cerca de esa persona, es básicamente lo que nos indica que estamos enamorados. En este punto somos inconscientes de las razones reales por las que embonamos con esa persona. La respuesta básicamente radica en nuestras experiencias tempranas de vida, particularmente en la relación con nuestras figuras de apego, a saber madre y padre; y en el caso de no haberlos tenido con los cuidadores primarios con los que nos desarrollamos. Elegimos a nuestra pareja porque nos parece familiar, porque comparte muchas características físicas y de personalidad con esas figuras de apego. Los gustos en común, su belleza física, características y atributos ideales son el motivo aparente;sin embargo, el deseo de resolver la relación con nuestra figura de apego es la causa inconsciente. Por tal motivo al principio de la relación todo es miel y con el tiempo la relación se vuelve más difícil hasta la separación, pero también es posible lograr la madurez en la relación.

Fases de vida en pareja

Desde el cortejo hasta el amor maduro, la pareja atraviesa varias fases en donde el amor se pone a prueba constantemente.

-Buscar una pareja.

La búsqueda de la pareja comienza en nuestra infancia cuando sentimos lo gratificante que es la atención y servicio amoroso. Primero lo sentimos con la atención y cuidados que nos brinda nuestra madre, posteriormente -cuando nos damos cuenta que nuestro padre también recibe atención y cuidados- naturalizamos la vida en pareja como una meta. Mi mamá o papá no puede ser mi pareja, debo buscar una propia para seguir recibiendo atención y cuidados de alguien más. Si la relación con nuestros padres fue buena, entonces buscaremos una pareja con la que podamos ir madurando; pero si fui maltratado en nombre del amor(el famoso “te pego porque te quiero”), entonces iremos buscando ese tipo de relaciones de amor apache.

-Cortejo.

En ocasiones nos sentimos atraídos por una persona, pero puede suceder que la química no haya surgido en ambos al mismo tiempo; entonces necesitamos ayudarle a que se dé cuenta que somos su pareja ideal e iniciamos un cortejo: “mírame, siénteme, soy para ti”. No importa quien inicia el cortejo, hombre o mujer, la finalidad es que notes que puedo inspirarte amor, poco o mucho pero ámame. En el cortejo movilizamos todos los recursos que poseemos para lograr que el otro se enamore, y si se alcanza ese objetivo inicia la siguiente fase.

-El enamoramiento.

El período dulce en el que “tú y yo somos uno mismo”,donde lo feo adquiere sentido y se vuelve bonito, en el cual estamos más activos, casi no nos cansamos, respiramos mejor, los colores son más vivos, nos reconciliamos con todo y todos, somos las mejores personas que podemos y el otro (mi pareja), es la mejor persona que puede ser, se llama enamoramiento.

En esta fase el cerebro está rebosando de sustancias placenteras que ayudan a que se vea la vida de color de rosa y que en todo haya solución; de tal forma que no se perciben los errores en su contexto, se minimizan o anulan y con amor todo se puede resolver, por lo cual no se vive en la realidad. Esta fase se caracteriza por proyecciones positivas, por lo que lo mejor del mundo lo tienes tú y lo mejor del mundo lo tengo yo para ti. Esta fase ha sido estudiada ampliamente y hay investigaciones que afirman que el enamoramiento puede durar hasta 4 años, porque -como en todo- el cerebro termina adaptándose poco a poco a esas sustancias que él mismo produce, tal como en las adicciones, el individuo se acostumbra y el efecto inicial desaparece.

-Descubrimiento de la sombra.

Inicia cuando ese efecto del enamoramiento se adapta y los errores adquieren contexto y perspectiva. “Me decepciona profundamente tu engaño, eres la peor persona, pero te amo”. Hay un conflicto muy grande entre lo que es realmente la pareja y lo que se quiere que sea, hay un gran enojo por errores pequeños y se percibe que no hay solución. La herida es grande: “no fuiste ese que me daría atención y cuidados sensibles ilimitadamente, no eres mejor que mi madre o mi padre sino igual”. El dolor psicológico en esta fase es fuerte, la comunicación se torna difícil y detalles pequeños, como dejar la pasta de dientes mal tapada, son motivo de la tercera guerra mundial.

En esta fase ocurren las separaciones o divorcios, aunque puede ser que la pareja se mantenga unida pero en constante fricción. Las razones por las que una pareja mantiene una relación de convivencia diaria, aunque sea insostenible, pueden ser diversas como dependencia, costumbre o por no lastimar a los hijos. Suele existir mucha tensión y frustración, incluso hay matrimonios que están juntos pero duermen en camas separadas y se hablan con cordialidad pero tienen años separados por que descubrieron que sus errores eran imperdonables.

-Amor maduro.

Cuando se descubre la sombra resulta que esa tensión es la consecuencia de mis proyecciones. Es decir, “los errores son míos y me doy cuenta que vi lo mejor de ti que no era tuyo sino mío y lo peor de ti también soy yo. Y si tú no eres lo mejor ni lo peor, entonces ¿Quién eres?”

Si se logra plantear esta pregunta en la relación, será posible obtener una actualización de la pareja reconociendo sus virtudes y defectos, y se asumirán los propios. De esta manera se podrá tomar la decisión consciente y responsable de vivir en pareja.

La madurez en la relación es haber logrado un vínculo interdependiente:“yo sé que puedo contigo y sin ti, no te necesito para estar bien o mal, te quiero porque eres un ser maravilloso diferente de mí que colorea mi mundo en diferentes tonos”. La comunicación es más fluida, las disputas son menos tensas y se resuelven con facilidad.

 

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