Aquí pensando…

Por: Alicia Rábago

Esta sencillamente es una opinión muy personal, seguramente habrá mucha gente que esté en desacuerdo conmigo pero fue tal mi sorpresa y me generó tantos pensamientos al mismo tiempo que por eso la comparto, quizá también haya alguien que quiera compartir conmigo la suya.

 

Esta sencillamente es una opinión muy personal, seguramente habrá mucha gente que esté en desacuerdo conmigo pero fue tal mi sorpresa y me generó tantos pensamientos al mismo tiempo que por eso la comparto, quizá también haya alguien que quiera compartir conmigo la suya.

Hoy estaba en el salón de belleza retocando las raíces que ya no podía dejar pasar, porque he de decir que no me gusta ir al salón y tardarme tanto tiempo, pero bueno a veces toca y ni modo, de repente llegó un jovencito de alrededor de 17/18 años no le calculo más, con su mamá, la mamá como yo, iba a retoque de sus luces y él iba a cortarse el pelo, porque lo traía ya muy largo y creo que a la mamá no le encantaba ese “look” (por lo que escuché lo tenía así de largo, porque llevaba tiempo viviendo fuera y ahora venía a pasar una temporada de 3 meses aquí) entonces la mamá le decía al peluquero – “por favor córtale el pelo y quítale ese mechón güero que trae que no me gusta para nada, por lo menos los tres meses que este aquí que se vea más limpio”,- el peluquero se rió- pero bueno, lo que a mi realmente me llamo la atención era la manera en que platicaba con su mamá y más adelante con el peluquero, la charla con su mamá era como “¿si sabías esto no? ¿o nunca lo habías escuchado? Y en medio de cada frase había muchas groserías (aclaró a mi no me asustan las groserías, incluso creo que en ocasiones soy mal hablada, pero si hay unas que realmente me disgustan y que al parecer están muy de moda, pero las oigo y realmente me doy cuenta que mal se escuchan), pero dentro de toda la conversación con su mamá, sin ser agresivo, por que evidentemente él estaba platicando, era como una descalificación constante de: “eso es lo de hoy”, “esto es nuevo, a lo mejor no lo has escuchado, eso ya no funciona como antes” “pero bueno a lo mejor tú no lo sabes”, llego un punto en donde el único que hablaba era él muchacho, por cierto en un tono muuuy alto y la mamá solo escuchaba, mirando fijamente al chico, pero en su mirada parecía que traía muchos pensamientos alternos, el jóven seguía la conversación plagada de groserías y muchas señoras del salón volteaban cada vez que de su boca salía una más subida de tono, había señoras que sin pena lo miraban a él con mirada de “te deberían lavar la boca con jabón” jajaja, así fijamente y con desaprobación, pero él continuaba, ya cuando la conversación comenzó con el peluquero, no cambió de tono, siguió siendo fuerte y en cada frase iban una o dos groserías, y fue en ese momento cuando descubrí un salón lleno de personas de diferentes generaciones (baby boomers, generación “x”, millennials y creo que él si acaso otra jovencita, centennial como él) y a todos nos llamo la atención porque en algún momento volteamos, a lo que voy: No y Sí son las groserías, no; porque no me asustan y sí, porque creo que hay momentos, lugares y hasta formas de utilizarlas y esto les prometo era un exceso y la otra me puse a pensar, si él se lleva con su mamá así pues bueno, pero ¿qué le hace creer que le puede hablar a una persona (peluquero) con groserías y que no se vaya a molestar? justo ahí es donde pensé como a muchos nos pasa «si a mi me hubieran escuchado y delante de adultos esas palabrotas, seguro así me hubiera ido», creo que eso me llevo a otro punto, me parece que las nuevas generaciones hablan mucho de tolerancia y respeto, pero cuando hay algo que no les gusta no son ni tolerantes ni respetuosos, si comprendí que para él era normal hablar así, y quizá no se dio ni cuenta de cómo todos lo veían, sin duda, él hace lo que ha aprendido durante mucho tiempo, pero créanme llamaba mucho la atención, ahí es donde hay que tener muy en cuenta, los jóvenes son el resultado de lo que ven y les hemos permitido hacer, yo estoy a favor de evolucionar, de aprender siempre de otros, sean de la edad que sean, pero si creo que hay cosas que no deben cambiar, el respeto, la empatía, la compasión, la lealtad, la bondad, etc…y la mayoría de esas cosas si se enseñan con el ejemplo, pero sin duda el muchacho no estaba haciendo nada raro para él, pero si las miradas de alrededor sobre todo de una señora (aclaró no era yo, jajajaja) eran de- “por favor hay más gente ¿porque hablas así? , respeta”- y sí, ahí estoy con la señora, respeta porque aunque él directamente no le hacia daño o nada a la señora, él vive en un mundo en que hay muchas formas de hablar y de escuchar las groserías, lo que más me llamo la atención es que la cara de la mamá con cada grosería era como ver una película con miles de pensamientos en sus ojos, pero no se si no le decía nada porque le parecía normal o porque pensaba como tantos padres hoy – “bueno si así me llevo bien con él, ¿para que le digo algo?, no vaya a ser que luego no me cuente nada”- ese miedo con el que se está educando actualmente, ese miedo que lo único que ha logrado es a Padres llenos de dudas y a niños y a jóvenes que piden guía y orientación y que estamos olvidando que si no se los decimos nosotros no habrá nadie que se los diga, estamos llegando a un punto en donde cada uno de nosotros decimos –“pues mientras no se meta conmigo, ¿a mi que más me da, que haga lo que quiera?- y pensando así todos, pues todo se convierte en relativo.

Hay algo que es claro los padres siempre tienen que cubrir con esa labor “hablar, prevenir, orientar, educar, formar, enseñar etc..” incluso si tus hijos ya son adultos y ellos tomen sus propias decisiones, pero tú cómo padre siempre podrás dar tu punto de vista, te hagan caso o no, creo que hoy se educa con miedo y culpa y esas no nos llevan a ningún lado, más que a jóvenes desorientados y sin ningún límite, llenos de dudas que quieren resolver en la red, con mucha información y poca formación, con muchos “amigos” pero sintiéndose solos.

Pensé en las generaciones, en las formas de educar, en nuestras formas de convivir, en los valores que hoy se establecen, en como nos estamos relacionando, en la manera en que nos comunicamos, en el que egoístas nos estamos volviendo, en que agresivos estamos, uy pensé en tantas cosas que por eso quise compartirles, si ya se ¿tanto por un jovencito diciendo groserías? pues creo que no fue solo eso, fue todo lo que conlleva llegar a eso.

Pues ya les conté mi experiencia en una mañana de salón de belleza!

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