Con tan sólo 400.000 dólares, Bob Dylan grabó el que sería su primer trabajo discográfico para el sello Columbia Records. El disco, homónimo, presentaba a un, entonces, joven cantautor acompañado de su guitarra y su armónica. Unos meses antes, el cantante se había dado a conocer teloneando a John Lee Hooker, en un concierto que dio este último. Ahí le descubrió John Hammond y así fue como se firmo su ingreso en la nómina de Columbia Records. Eran los modestos comienzos de una futura gran figura de la música contemporánea.