Por: Daniel Velasco

Once años han pasado desde que la NFL volteó a México por última ocasión para celebrar un partido de temporada regular en territorio nacional. Aquel domingo, 2 de octubre de 2005, marcó un parteaguas en la historia de los juegos fuera de territorio estadounidense, ya que suponía la primera vez que se realizaba un partido de temporada regular fuera de “American soil”.

Sin duda, fue un día redondo para la afición mexicana, que ya había sido testigo de varios partidos de pretemporada en el Azteca, como la famosa “guerra del lodo” entre los extintos Houston Oilers y los Dallas Cowboys. Sin embargo, ahora era un partido oficial, de “a devis” como nos gusta decir. Los San Francisco 49ers y los Arizona Cardinals jugarían con sus equipos titulares. La novatez de Alex Smith contra la experiencia de Kurt Warner, la localía de los Niners en la tribuna contra la explosión de la gente al ver salir a los Cardinals liderados por Rolando Cantú portando la bandera nacional.

Aquel día tuvo lugar una verdadera fiesta en el coloso de Santa Úrsula, pues si bien el partido era el plato fuerte, el postre llegó proveniente de tierras incas, donde un grupo de pequeños guerreros alcanzaba las máximas mieles que hubieran probado paladares futbolísticos mexicanos; la selección mexicana sub 17 se había proclamado campeona mundial tras vencer en la final a Brasil por marcador de 3-0.

Mientras tanto, en el estadio, se proyectaba el marcador con el que los de Jesús Ramírez habían derrotado a la “Canarinha”. El júbilo de la afición contrastaba con la incomprensión de los jugadores gambusinos y petirrojos, y es que en el momento climático de la algarabía de la gente, acababa de suceder una jugada sin mayor trascendencia en el partido. Al final del encuentro la victoria correspondió al conjunto de Arizona.

No obstante la fiesta que se vivió aquel lejano día en el Azteca, el regreso de la NFL a nuestro país parecía cada vez más lejano, sobre todo cuando sus horizontes amenazaban con ampliarse exclusivamente a tierras europeas, donde otro coloso internacional -Wembley-, se vestía de gala para recibir cada vez con mayor frecuencia a los equipos de una de las ligas deportivas más redituables a nivel mundial.

Afortunadamente las buenas noticias llegaron a tierras nacionales, cuando el pasado 5 de febrero, el Comisionado Roger Goodell hizo oficial el regreso de la NFL a nuestro país, a partir de este 2016 y al menos por otros dos años. El próximo lunes, los Houston Texans enfrentarán a los Oakland Raiders, en lo que además de ser el segundo juego de temporada regular celebrado en la cancha del Estadio Azteca, también será el primer Monday Night Football que se dispute fuera de los Estados Unidos. De modo que este regreso del mejor ovoide del planeta también representa una primera vez.

Esta vez, la expectativa será mayor, pues si bien aquella ocasión todo resultó perfecto, ahora, tanto Texans como Raiders llegan en óptimo momento. Los Texans arriban con una marca de 6-3 y son líderes de la AFC Sur a pesar de no tener en sus filas a JJ Watt por lesión. Por su parte, los Raiders llegan al encuentro con marca de 7-2, igualados en la cima de la AFC Oeste con los Kansas City Chiefs y con su mejor registro a estas alturas de la temporada en los últimos 15 años.

Así que no se diga más, que se dé la patada inicial, que comiencen las tacleadas y que palpite el corazón del renovado inmueble deportivo, que el emparrillado ya está listo. Es momento de ver a los Texans y a los Raiders. La espera ha terminado, bienvenida de vuelta NFL. Bienvenido Monday Night Football.