Por Roberto Vizcaíno

Hillary Clinton no aceptó la invitación hecha por el presidente Enrique Peña Nieto, para venir a México.

La candidata presidencial del Partido Demócrata le dijo al periodista David Muir de ABC News, que por ahora ha decidido enfocarse en su campaña dentro de EU y en ver cómo va a generar más empleos desde la Casa blanca.

Hillary_reutersEn una entrevista que será transmitida en el programa Good Morning America, que será transmitida hoy en todo el territorio estadounidense la candidata advirtió que la actuación de Trump ante Peña Nieto fue una “vergüenza internacional” para Estados Unidos.

“No deberían dejar la seguridad de EU y nuestra diplomacia en las manos de un novato que, en su primer encuentro con un líder de otro país, ya nos dejó en vergüenza internacional”, precisó.

Y agregó:

“Él salió diciendo una cosa y el presidente mexicano lo contradijo casi inmediatamente”, dijo.

¿ENFERMA?

Hillary rechaza venir a México en un momento en que su campaña se ve asediada por comentarios cada vez más fuertes y persistentes respecto de una posible afección en su salud que podría poner en riesgo su candidatura.

No son pocos los comentaristas y analistas políticos que comienzan a ver con preocupación no sólo las encuestas que tienden a cerrarse, sino los videos y fotos que han sido retomados por importantes medios informativos estadunidenses en que se muestra a una candidata son control de sus movimientos de cabeza y con gesticulaciones que van más allá de algunos festejos.

De igual forma se ha registrado en imágenes a una Hillary más bien obesa que es auxiliada por ayudantes y guardias de seguridad a subir escaleras o a bajar con gran dificultad de autos y camionetas.

El asunto converge con los resultados de sondeos que advierten que la distancia entre ella y Trump disminuye a niveles en los cuales nadie podría asegurar que lleva ganada la carrera por la Casa Blanca.

En su más reciente resumen de estos levantamientos de preferencias electorales, la cadena noticiosa CNN encontró que la ventaja que mostraba Hillary sobre Trump hace apenas unas semanas, bajó en un 50 por ciento.

Las encuestas de CNN presentan un 42 por ciento para Hillary mientras que Trump logra ya 37 por ciento de simpatías e intenciones de voto.

Si bien es cierto que el porcentaje mostrado significa un buen punto de apoyo para la candidata, también es cierto que en lo que falta para el 8 de noviembre, día de la elección, Trump podría bien darle la vuelta y llevarse la Presidencia de EU.

Otros como el historiador, novelista y periodista Héctor Aguilar Camón, indican que el encuentro de Trump con Peña Nieto no le redituó al candidato rpublicano simpatías entre la comunidad latina.

Para apoyarlo dice que la encuesta de America’s Voice y Latino Decisions muestra claramente que Trump cuenta apenas con el 19 por ciento del apoyo de los latinos en EU.

Lo importante sin embargo no está en el voto latino, sino en el voto anglo y parece que ese pone a Trump cerca, muy cerca de su objetivo.

De ahí la importancia de la invitación de Peña Nieto. Si Trump no tuviera posibilidades de ganar, ¿para qué invitarlo? Si vino es porque puede ganar, así de simple.

Y eso quedó reflejado en el comentario del mandatario mexicano quien a una pregunta de Denise Maerker dijo de Trump: “Es una amenaza para México”. Así de simple.

¿QUIEN PAGARÁ?

Y, bueno, ya que andamos en esta, siento mucho también ir a contracorriente de todos quienes afirman que los mexicanos no pagaremos el muro prometido por Donald Trump a sus posibles electores.

Mire Usted, si gana Trump -lo cual cada vez se mira más cerca-, y levanta el muro, quienes lo pagaremos seremos nosotros. Sí, nosotros.

Trump lo sabe con certeza, y por eso, cuando lo dice, sonríe burlonamente.

Lo sabe cómo lo sabemos muchos en México, porque una vez investido como Presidente de los Estados Unidos, desde la Casa Blanca en Washington, podrá decidir a qué productos mexicanos de los muchos que les vendemos a los estadounidenses les impondría aranceles, y él decidiría los montos de estos derechos.

No quisiera ser mala onda, pero todos sabemos que la balanza comercial entre México y EU asciende a más de los 500 mil millones de dólares al año.

Y que de aquí para allá esa balanza significa que el 80 por ciento de lo que producimos va a ese mercado. Y que todo lo que ellos nos compran son apenas algunas décimas en sus importaciones totales.

¿Qué significa eso? Que si Trump impone aranceles a nuestros productos nosotros tendremos que aceptarlo porque no tenemos a dónde más enviar lo que les vendemos.

Y, como lo ha cantado, también podrá imponer porcentajes a las remesas hacia México. Para nosotros esos envíos significan un ingreso de recursos frescos que sólo en 2015 fue de 23 mil 157 millones de dólares.

Si como algunos acá creen que en represalia podremos imponer castigos iguales a los envíos de recursos y utilidades de las empresas norteamericanas hacia EU, habría que tomar en cuenta al menos dos cosas: que eso no tendría el mismo impacto de aquí para allá que lo que significaría de allá para acá. Los montos nunca serán equiparables.

Lo que representa el capital norteamericano en México, en planta industrial, ventas y productos nunca será para ellos tan importante como lo que nos viene de allá a nosotros.

Así que no nos hagamos ilusiones. Si Trump dice que los mexicanos pagaremos su muro, seguro que así será.

Por lo demás habría que decir que lo importante del muro no es quien lo pague, sino que se construya.

En fin. Así las cosas.

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